En diciembre de 2023, la FDA aprobó Casgevy (exa-cel) para anemia falciforme y beta-talasemia, marcando el primer tratamiento CRISPR comercial. Mientras Europa y EE.UU. avanzan en ensayos clínicos para enfermedades raras, Latinoamérica enfrenta un dilema: ¿cómo escalar terapias que cuestan 2 millones de dólares por paciente cuando el 40% de la población depende de sistemas públicos con presupuestos anuales por cama de 5,000 USD?
¿Por qué CRISPR ya no es ciencia ficción: el caso Casgevy y su mecanismo molecular
Casgevy (Vertex Pharmaceuticals/CRISPR Therapeutics) no es un fármaco tradicional. Es una terapia génica ex vivo que utiliza CRISPR-Cas9 para editar el gen BCL11A, un represor de la hemoglobina fetal (HbF). En pacientes con anemia falciforme, la edición permite que los eritrocitos produzcan HbF, evitando la polimerización de la hemoglobina S (HbS) que causa las crisis vaso-oclusivas. El ensayo clínico CLIMB-SCD-121 (NEJM, 2023) reportó que el 96.7% de los pacientes tratados no experimentaron eventos vaso-oclusivos graves durante 12 meses, comparado con el 32% en el grupo control.
El proceso clínico es complejo: se extraen células CD34+ de la médula ósea del paciente, se editan en laboratorio con CRISPR, y luego se reinfunden tras un régimen de quimioterapia mieloablativa (busulfán). Este último paso —la mieloablación— es crítico: sin ella, las células editadas no engraftan. Pero también es el eslabón más frágil en sistemas de salud con limitaciones en unidades de trasplante y manejo de toxicidades.
En LATAM, el primer ensayo clínico con CRISPR para anemia falciforme comenzó en Brasil en 2024 (Hospital Sírio-Libanês, São Paulo), pero con un diseño adaptado: en lugar de busulfán, se usa melfalán, un agente menos tóxico pero con menor eficacia de engraftment. "La adaptación no es trivial", explica el Dr. Roberto Passetto Falcão, hematólogo del Sírio-Libanês. "Reducir la intensidad del acondicionamiento puede comprometer la durabilidad del tratamiento, pero es la única opción viable en centros sin experiencia en trasplantes alogénicos".
Enfermedades raras con soluciones CRISPR: ¿qué viene después de Casgevy?
La beta-talasemia y la anemia falciforme son solo el inicio. La cartera de terapias CRISPR en desarrollo incluye:
- Amiloidosis por transtiretina (ATTR): NTLA-2001 (Intellia Therapeutics) utiliza CRISPR in vivo (liposomas LNP) para silenciar el gen TTR en el hígado. Fase 1 mostró una reducción del 87% en los niveles de transtiretina (NEJM, 2021). En LATAM, la ATTR tiene una prevalencia subestimada: en Brasil, se calculan 5,000 casos no diagnosticados (Revista Brasileira de Cardiologia, 2023).
- Hipercolesterolemia familiar: VERVE-101 (Verve Therapeutics) edita el gen PCSK9 para reducir el LDL de por vida. Ensayos en Nueva Zelanda (2022) mostraron una reducción del 55% en pacientes con mutaciones heterocigotas. En México, donde el 10% de la población tiene hipercolesterolemia familiar (INCMNSZ, 2021), el costo de los inhibidores de PCSK9 (12,000 USD/año) es prohibitivo.
- Enfermedad de Huntington: UniQure y Voyager Therapeutics exploran CRISPR para silenciar el gen HTT. Aunque aún en fase preclínica, el ensayo PRECISION-HD (The Lancet Neurology, 2023) demostró que la edición génica puede reducir los niveles de huntingtina mutada en un 40% en modelos animales.
El cuello de botella no es la ciencia, sino la logística. "Para una terapia ex vivo como Casgevy, necesitas una cadena de frío de -150°C, laboratorios de terapia celular con certificación GMP, y equipos de enfermería entrenados en aféresis", señala el Dr. Jorge Di Paola, director del Centro de Terapias Avanzadas del Hospital Italiano de Buenos Aires. "En Argentina, solo tres centros cumplen estos requisitos: el Italiano, el Garrahan, y el Roffo".
El dilema del acceso en LATAM: ¿terapias de 2 millones de dólares en sistemas públicos?
El precio de Casgevy (2.2 millones de USD por paciente) es un espejismo en regiones donde el gasto per cápita en salud es de 1,000 USD anuales (OMS, 2023). Sin embargo, el modelo de pago por resultados —ya implementado en Italia y España para terapias génicas— podría ser una solución. En 2025, Brasil negoció con Vertex un acuerdo para Casgevy: el gobierno pagará el 100% del tratamiento solo si el paciente no requiere transfusiones durante 5 años. "Es un modelo riesgoso para el Estado, pero es la única forma de evitar la quiebra del SUS", comenta la Dra. Marcia Abdalla, directora de la Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA).
Otros países exploran alternativas:
- México: El Instituto Nacional de Medicina Genómica (INMEGEN) lanzó en 2024 un programa piloto para desarrollar terapias CRISPR locales, con un presupuesto de 15 millones de USD. El objetivo es reducir el costo a 500,000 USD por paciente mediante la producción nacional de vectores lentivirales y la simplificación de los protocolos de edición.
- Colombia: En 2026, el Hospital Pablo Tobón Uribe (Medellín) iniciará un ensayo clínico para beta-talasemia usando una versión "light" de Casgevy, sin mieloablación. "El riesgo es menor eficacia, pero es la única opción para pacientes que no pueden acceder a un trasplante de médula ósea", explica el Dr. Juan Carlos Restrepo, investigador principal.
- Argentina: El Ministerio de Salud aprobó en 2025 un fondo especial para terapias génicas, financiado con un impuesto del 1% a las ganancias de las empresas farmacéuticas. El fondo cubre hasta 30 tratamientos anuales, con prioridad para enfermedades pediátricas.
El equipo de GoClinic360 ha documentado que el principal obstáculo no es el financiamiento, sino la infraestructura. "En LATAM, el 70% de los hospitales públicos no tienen unidades de terapia intensiva pediátrica con capacidad para manejar las complicaciones de la mieloablación", señala un informe interno de 2025. "Sin una red de centros de referencia conectados, las terapias CRISPR seguirán siendo un privilegio de clínicas privadas".
CRISPR in vivo vs. ex vivo: ¿cuál es viable en LATAM?
Las terapias ex vivo (como Casgevy) requieren una infraestructura compleja: laboratorios GMP, equipos de aféresis, y unidades de trasplante. En cambio, las terapias in vivo (como NTLA-2001 para ATTR) solo necesitan una inyección intravenosa de nanopartículas lipídicas (LNP) con CRISPR. "El modelo in vivo es más escalable, pero tiene riesgos: la edición off-target y la respuesta inmune contra Cas9", advierte la Dra. Jennifer Doudna (UC Berkeley) en una entrevista para Nature Biotechnology (2024).
En LATAM, el primer ensayo clínico con CRISPR in vivo comenzó en Chile en 2025, para pacientes con enfermedad de Fabry. El estudio, liderado por la Universidad Católica de Chile, utiliza un vector AAV (virus adenoasociado) para entregar CRISPR al hígado. "El AAV es más seguro que los LNP, pero tiene limitaciones: solo puede transportar cargas pequeñas, y algunos pacientes tienen inmunidad preexistente contra el vector", explica el Dr. Marcelo Kogan, investigador principal.
La elección entre ex vivo e in vivo no es técnica, sino económica. "Para una clínica en Perú o Bolivia, una terapia in vivo es la única opción realista", comenta el Dr. Di Paola. "Pero para enfermedades como la anemia falciforme, donde la edición ex vivo ya está aprobada, el desafío es adaptar los protocolos a la realidad local".
Regulación en LATAM: entre la innovación y la cautela
Mientras la FDA y la EMA han aprobado terapias CRISPR bajo el marco de "terapias avanzadas" (ATMPs), los reguladores latinoamericanos avanzan con cautela. ANVISA (Brasil) y COFEPRIS (México) exigen ensayos clínicos locales, incluso para terapias ya aprobadas en EE.UU. o Europa. "No es proteccionismo: es pragmatismo", explica la Dra. Abdalla. "Los resultados en poblaciones europeas no siempre se replican en LATAM. Por ejemplo, la prevalencia de haplotipos de beta-talasemia es distinta en Brasil que en Italia".
En 2025, ANVISA aprobó un "fast track" para terapias CRISPR, reduciendo el tiempo de revisión de 24 a 12 meses. Sin embargo, el requisito de ensayos locales sigue siendo un obstáculo. "Para una clínica pequeña, organizar un ensayo fase 3 es inviable", señala el Dr. Restrepo. "Necesitamos modelos de aprobación condicional, como los de la EMA, donde se aprueba el tratamiento con datos de fase 2 y se monitorea en fase 4".
Un caso paradigmático es el de Cuba. En 2026, el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) anunció el primer ensayo clínico con CRISPR desarrollado íntegramente en LATAM, para pacientes con VIH. El tratamiento, llamado CIGB-501, utiliza CRISPR para editar el gen CCR5 en células CD4+, imitando la "cura funcional" del paciente de Berlín. "Cuba tiene una ventaja: su sistema de salud centralizado permite reclutar pacientes rápidamente", comenta el Dr. Gerardo Guillén, director del CIGB. "Pero el desafío es escalar la producción de vectores lentivirales a nivel industrial".
El futuro: CRISPR como estándar de cuidado (o como lujo)
Para 2026, se espera que la FDA apruebe al menos tres nuevas terapias CRISPR: para amiloidosis por transtiretina, hipercolesterolemia familiar, y posiblemente enfermedad de Huntington. En LATAM, el escenario es distinto:
- 2026-2028: Las terapias CRISPR estarán disponibles solo en clínicas privadas de élite (São Paulo, Ciudad de México, Buenos Aires). El costo por paciente oscilará entre 1 y 2 millones de USD, con listas de espera de 2-3 años.
- 2029-2032: Los sistemas públicos comenzarán a cubrir terapias para enfermedades pediátricas raras (ej: atrofia muscular espinal), con modelos de pago por resultados. El costo se reducirá a 500,000-800,000 USD gracias a la producción local de vectores.
- 2033+: CRISPR se convertirá en un estándar de cuidado para enfermedades con alta prevalencia en LATAM (ej: anemia falciforme en Brasil, enfermedad de Chagas en Bolivia). Los costos caerán a 100,000-200,000 USD por paciente, similar a los trasplantes de médula ósea hoy.
El factor decisivo no será la tecnología, sino la voluntad política. "En 2025, el 60% de los pacientes con beta-talasemia en LATAM no saben que tienen la enfermedad", señala un informe de la OPS. "Antes de hablar de CRISPR, necesitamos programas de tamizaje neonatal y acceso a transfusiones seguras".
Mientras tanto, en los laboratorios de terapia celular de LATAM, los equipos trabajan contra reloj. "No podemos esperar a que los sistemas de salud estén listos", dice el Dr. Falcão. "Si no empezamos ahora, en 2030 seguiremos importando terapias de EE.UU. a precios de monopolio".
La revolución CRISPR ya llegó a LATAM. La pregunta es si será una revolución para todos, o solo para unos pocos.
Fuentes
- FDA (2023). Approval Letter: Casgevy (exagamglogene autotemcel). https://www.fda.gov/vaccines-blood-biologics/cellular-gene-therapy-products/casgevy-exagamglogene-autotemcel.
- Frangoul, H. et al. (2023). CRISPR-Cas9 Gene Editing for Sickle Cell Disease and β-Thalassemia. New England Journal of Medicine, 389(24), 2249-2261. DOI: 10.1056/NEJMoa2309673.
- Gillmore, J. D. et al. (2021). CRISPR-Cas9 In Vivo Gene Editing for Transthyretin Amyloidosis. New England Journal of Medicine, 385(6), 493-502. DOI: 10.1056/NEJMoa2107454.
- Doudna, J. A. & Charpentier, E. (2014). The new frontier of genome engineering with CRISPR-Cas9. Science, 346(6213). DOI: 10.1126/science.1258096.
- ANVISA (2025). Resolução RDC 827: Regulamento para Terapias Avançadas no Brasil. https://www.gov.br/anvisa/pt-br.
- OPS (2023). Informe sobre el estado de la salud en las Américas. https://www.paho.org/es/documentos/informe-sobre-estado-salud-americas-2023.
- Hospital Sírio-Libanês (2024). Comunicado: Primeiro ensaio clínico com CRISPR para anemia falciforme no Brasil. https://www.hsl.org.br.
- Ministerio de Salud de Argentina (2025). Decreto 234/2025: Fondo Nacional para Terapias Génicas. https://www.argentina.gob.ar/salud.
- Tabarsi, P. et al. (2023). CRISPR-Cas9 gene editing for Huntington’s disease: preclinical and clinical perspectives. The Lancet Neurology, 22(8), 715-726. DOI: 10.1016/S1474-4422(23)00221-5.
- CIGB (2026). Comunicado de prensa: Ensayo clínico CIGB-501 para VIH. https://www.cigb.edu.cu.

