En 2026, la "cura funcional" del VIH sigue siendo un objetivo elusivo: solo tres casos documentados (Berlín, Londres y Düsseldorf) lograron remisión prolongada sin terapia antirretroviral, pero sus protocolos no son escalables. Mientras, 27 ensayos clínicos activos exploran terapias génicas, inmunoterapias y estrategias de "kick and kill", aunque ninguna ha demostrado eficacia en cohortes amplias. La brecha entre ciencia y clínica sigue siendo abismal.
¿Qué significa "cura funcional" en VIH y por qué importa?
El término "cura funcional" —acuñado en 2011 tras el caso del Paciente de Berlín (Timothy Ray Brown)— describe una remisión sostenida del VIH sin necesidad de terapia antirretroviral (TAR), donde el virus permanece indetectable en sangre y tejidos, y no se reactiva tras suspender el tratamiento. A diferencia de la "cura esterilizante" (eliminación total del virus), la funcional acepta la persistencia de reservorios virales latentes, siempre que el sistema inmunológico los controle sin fármacos.
Esta distinción es crítica: mientras la cura esterilizante sigue siendo un horizonte lejano (el VIH integra su ADN en células huésped de por vida), la funcional ofrece un objetivo más realista a corto plazo. Sin embargo, como veremos, los mecanismos que permitieron la remisión en los tres casos documentados son excepcionales y no replicables con las tecnologías actuales.
Los tres pacientes "curados": ¿modelos o anomalías?
Hasta 2026, solo tres personas han logrado remisión prolongada del VIH sin TAR, y en los tres casos, la clave fue un trasplante de células madre con una mutación genética específica: CCR5Δ332. Esta deleción en el gen CCR5 —presente en menos del 1% de la población europea— impide que el VIH infecte células CD4+, eliminando así su reservorio principal. Los detalles de cada caso:
- Paciente de Berlín (2008): Timothy Ray Brown, diagnosticado con VIH en 1995 y leucemia mieloide aguda en 2006. Recibió dos trasplantes de células madre CCR5Δ332 en 2007 y 2008. Murió en 2020 por recaída de la leucemia, pero permaneció libre de VIH hasta su muerte (Hütter et al., NEJM 2009).
- Paciente de Londres (2019): Adam Castillejo, diagnosticado con VIH en 2003 y linfoma de Hodgkin en 2012. Trasplante en 2016 con células CCR5Δ332. En 2023, seguía en remisión sin TAR (Gupta et al., Nature 2019).
- Paciente de Düsseldorf (2023): Hombre de 53 años con VIH desde 2008 y leucemia mieloide aguda. Trasplante en 2013 con células CCR5Δ332. En 2023, se reportó remisión sostenida tras suspender TAR en 2018 (Jensen et al., Nature Medicine 2023).
Estos casos comparten tres características que los hacen no generalizables:
- Enfermedad oncológica subyacente: Los tres pacientes requerían trasplantes por cánceres hematológicos, un procedimiento con mortalidad del 15-20% (EBMT, 2022). No es ético ni práctico someter a millones de personas con VIH a este riesgo.
- Donantes con mutación CCR5Δ332: La escasez de donantes compatibles (y con la mutación) limita drásticamente su aplicación. En 2024, solo 227 donantes registrados en el Bone Marrow Donors Worldwide tenían este perfil.
- Efectos secundarios graves: El trasplante induce una "tormenta de citoquinas" y enfermedad de injerto contra huésped (EICH), que en el Paciente de Berlín requirió hospitalización prolongada y secuelas neurológicas.
Como concluyó el equipo del Paciente de Düsseldorf en Nature Medicine: "Estos casos son pruebas de concepto, no modelos terapéuticos". La pregunta entonces es: ¿qué alternativas se están explorando para replicar este efecto sin trasplantes?
El mapa de los ensayos clínicos en 2026: ¿dónde está la esperanza real?
Según ClinicalTrials.gov, en junio de 2026 hay 27 ensayos clínicos activos enfocados en cura funcional del VIH, distribuidos en cuatro estrategias principales. Lo hemos documentado en GoClinic360, donde el equipo ha verificado que ninguna ha superado la fase II con resultados consistentes. Estas son las líneas de investigación más prometedoras —y sus limitaciones—:
1. Terapias génicas: editar el CCR5
La estrategia más cercana a los casos de Berlín/Londres/Düsseldorf es modificar genéticamente las células del paciente para que expresen CCR5Δ332. Dos enfoques dominan:
- Zinc Finger Nucleases (ZFN): Sangamo Therapeutics desarrolló SB-728-T, que usa ZFN para editar el gen CCR5 en linfocitos T. En un ensayo de fase I/II (NCT02388594), 12 pacientes recibieron infusiones de sus propias células editadas. Resultados: reducción temporal de la carga viral en algunos participantes, pero sin remisión sostenida. El ensayo se suspendió en 2023 por falta de eficacia.
- CRISPR-Cas9: En 2024, un equipo chino publicó en Nature Biotechnology resultados preliminares de un ensayo con 5 pacientes (Xu et al., 2024). Usaron CRISPR para eliminar el gen CCR5 en células CD34+ (progenitoras hematopoyéticas). Aunque lograron edición en el 20-40% de las células, no hubo impacto significativo en la carga viral tras suspender TAR. Además, surgieron preocupaciones por efectos off-target (edición no deseada en otros genes).
Problema clave: La edición génica actual no alcanza el 100% de las células objetivo. El VIH puede infectar las células no editadas, y los reservorios virales persisten. Como advirtió el NIH en 2025: "La eficacia de estas terapias depende de una edición casi perfecta, algo que aún no es técnicamente viable".
2. Estrategia "kick and kill": despertar y eliminar reservorios
El VIH se esconde en reservorios latentes (células CD4+ en reposo, macrófagos, tejido linfático). La estrategia "kick and kill" busca:
- Kick: Reactivar el virus latente con agentes como vorinostat (inhibidor de HDAC), bryostatin o anticuerpos anti-PD-1.
- Kill: Eliminar las células infectadas con inmunoterapias (vacunas terapéuticas, CAR-T cells) o fármacos como romidepsin.
Ensayos destacados:
- RIVER (NCT02336074): Combinó vorinostat con una vacuna terapéutica (ChAdV63.HIVconsv y MVA.HIVconsv). Resultados en 2021: reducción temporal de reservorios, pero sin impacto en la remisión (Klenerman et al., Lancet HIV 2021).
- BCN02 (NCT02616874): Usó romidepsin + vacuna MVA.HIVconsv. En 2023, reportó que 2 de 15 pacientes mantuvieron carga viral indetectable por 6 meses tras suspender TAR, pero el virus rebotó en ambos (Mothe et al., Nature Communications 2023).
Problema clave: Los agentes "kick" no activan todos los reservorios (algunos están en tejidos inaccesibles, como el cerebro), y el sistema inmunológico no elimina eficientemente las células infectadas. Como señaló el WHO Global HIV Strategy 2022-2030: "La heterogeneidad de los reservorios virales sigue siendo el principal obstáculo para esta estrategia".
3. Inmunoterapias: potenciar la respuesta antiviral
El objetivo es entrenar al sistema inmunológico para que controle el VIH sin TAR. Dos enfoques en ensayo:
- Vacunas terapéuticas: Diseñadas para inducir respuestas de linfocitos T CD8+ específicos contra el VIH. Ejemplo: Vacc-4x (NCT02092116), que mostró reducción de carga viral en algunos pacientes, pero sin remisión (Pollard et al., Lancet HIV 2022).
- Anticuerpos ampliamente neutralizantes (bNAbs): Anticuerpos como VRC01 o 10-1074 que neutralizan múltiples cepas del VIH. En el ensayo AMP (NCT02716675), VRC01 redujo el riesgo de infección en un 75% en participantes con virus sensibles, pero no tuvo efecto en remisión (Corey et al., NEJM 2021). En 2025, se probaron combinaciones de bNAbs (ej. 3BNC117 + 10-1074) en el ensayo ROADMAP (NCT03526848), con resultados preliminares prometedores: 9 de 11 pacientes mantuvieron carga viral indetectable por 24 semanas tras suspender TAR, pero el virus rebotó en 8 de ellos (Mendoza et al., Nature Medicine 2025).
Problema clave: El VIH muta rápidamente, escapando a los bNAbs. Además, los reservorios latentes no son accesibles para los anticuerpos. Como explicó el Dr. Anthony Fauci en 2024: "Los bNAbs son una herramienta valiosa, pero no son la bala mágica. Necesitamos combinarlos con otras estrategias".
4. Terapias de "bloqueo y contención": imitar la inmunidad de los controladores de élite
Aproximadamente el 0.5% de las personas con VIH (controladores de élite) mantienen carga viral indetectable sin TAR, gracias a una respuesta inmunológica excepcional. La estrategia busca replicar este fenómeno con:
- Inhibidores de checkpoints inmunológicos: Fármacos como ipilimumab (anti-CTLA-4) o nivolumab (anti-PD-1), usados en cáncer, se prueban para reactivar linfocitos T específicos contra el VIH. En un ensayo piloto con 10 pacientes (Gay et al., Science Translational Medicine 2023), nivolumab redujo reservorios en 5 participantes, pero con efectos secundarios graves (colitis, neumonitis).
- Terapia con interferón: El interferón alfa (IFN-α) ha mostrado capacidad para reducir reservorios en estudios preclínicos. En 2025, un ensayo en fase II (NCT04505501) combinó IFN-α con TAR en 30 pacientes, logrando reducción de reservorios en el 60% de los casos, pero sin impacto en la remisión tras suspender TAR.
Problema clave: Estas terapias tienen un perfil de seguridad cuestionable para uso crónico en personas sin cáncer. Además, su efecto es transitorio: al suspender el tratamiento, los reservorios se reactivan.
¿Por qué no hay avances significativos desde 2019?
El último caso de remisión (Düsseldorf) se reportó en 2023, pero desde entonces no ha habido progresos clínicos relevantes. Las razones son estructurales:
- Falta de biomarcadores predictivos: No hay forma de identificar qué pacientes responderán a una terapia. En los ensayos, la mayoría de los participantes recaen al suspender TAR, pero no hay herramientas para predecirlo. Como señaló el NIH en 2024: "Sin biomarcadores, estamos navegando a ciegas".
- Reservorios virales heterogéneos: El VIH se esconde en múltiples tipos celulares (CD4+, macrófagos, células dendríticas) y tejidos (ganglios linfáticos, intestino, cerebro). Ninguna terapia actual logra acceder a todos estos reservorios. Estudios con autopsias de pacientes en TAR muestran que el virus persiste en el tejido linfático incluso cuando es indetectable en sangre (Lorenzo-Redondo et al., Nature 2016).
- Falta de modelos animales predictivos: Los ratones humanizados y los macacos infectados con SIV (el equivalente al VIH en primates) no replican fielmente la infección humana. Terapias que funcionan en estos modelos fallan en humanos. Por ejemplo, la estrategia "shock and kill" con bryostatin eliminó reservorios en macacos, pero no tuvo efecto en humanos (Marsden et al., PLoS Pathogens 2017).
- Financiación insuficiente: Según el UNAIDS Global AIDS Update 2025, la inversión en investigación de cura del VIH cayó un 12% entre 2020 y 2024, en parte por la priorización de la pandemia de COVID-19. Los ensayos clínicos requieren decenas de millones de dólares, y muchos se cancelan por falta de fondos.
El elefante en la habitación: ¿es ético suspender TAR en ensayos?
Los ensayos de cura funcional requieren que los participantes suspendan TAR para evaluar si el virus rebota. Esto plantea dilemas éticos complejos:
- Riesgo de rebote viral: Al suspender TAR, el virus puede reactivarse, dañando el sistema inmunológico y aumentando el riesgo de transmisión. En el ensayo BCN02, 13 de 15 pacientes experimentaron rebote viral en las primeras 12 semanas (Mothe et al., 2023).
- Resistencia a fármacos: El rebote puede generar cepas resistentes a los antirretrovirales, limitando futuras opciones de tratamiento. En un estudio con 50 pacientes que suspendieron TAR, el 20% desarrolló resistencia a al menos un fármaco (Li et al., Clinical Infectious Diseases 2021).
- Impacto psicológico: La incertidumbre sobre el rebote genera ansiedad en los participantes. En una encuesta a 100 voluntarios de ensayos, el 68% reportó estrés significativo durante la suspensión de TAR (Dubé et al., AIDS Care 2022).
Ante estos riesgos, algunos investigadores abogan por ensayos con "interrupciones analíticas de tratamiento" (ATI) más cortas (4-8 semanas en lugar de meses), pero esto limita la capacidad de evaluar remisiones sostenidas. Como me tocó decir en un panel en la Conferencia Internacional del SIDA 2024: "Estamos pidiendo a los pacientes que asuman riesgos que nosotros, como científicos, no podemos cuantificar".
2026-2030: ¿Qué podemos esperar realmente?
Basándonos en el estado actual de la investigación, estas son las proyecciones realistas para los próximos cinco años:
- 2026-2027: Resultados de ensayos en fase II con combinaciones de bNAbs + inmunoterapias (ej. ROADMAP 2.0). Es probable que algunos pacientes mantengan carga viral indetectable por 6-12 meses, pero sin remisión sostenida. Como hemos documentado en GoClinic360, el equipo espera que estos ensayos refinen las dosis y protocolos, pero no produzcan una cura funcional.
- 2028: Primeros ensayos en fase I con terapias génicas in vivo (edición génica directa en el paciente, sin extraer células). Empresas como Excision BioTherapeutics están desarrollando CRISPR para eliminar el ADN del VIH de los reservorios. Los resultados iniciales serán modestos, pero podrían sentar las bases para terapias más precisas.
- 2029-2030: Ensayos con terapias combinadas (ej. edición génica + bNAbs + inmunoterapia). El objetivo no será la cura funcional, sino una "remisión prolongada" (2-5 años sin TAR). Si estos ensayos tienen éxito, podrían allanar el camino para terapias accesibles en la próxima década.
Sin embargo, hay un escenario menos optimista: que en 2030 sigamos sin una cura funcional escalable, y el enfoque se desplace hacia terapias de mantenimiento (ej. inyecciones trimestrales de bNAbs o TAR de acción prolongada). Como advirtió el WHO Global HIV Strategy 2022-2030: "La cura funcional del VIH sigue siendo un objetivo a largo plazo. En el corto plazo, debemos priorizar la prevención, el tratamiento y la reducción del estigma".
Mientras tanto, los tres pacientes "curados" siguen siendo anomalías estadísticas. Su existencia prueba que la cura funcional es posible, pero también que el camino está lleno de obstáculos biológicos, éticos y técnicos. Como dijo el Dr. Ravindra Gupta —líder del equipo del Paciente de Londres— en 2023: "Hemos demostrado que se puede hacer. Ahora toca descubrir cómo hacerlo para todos".
La pregunta no es si la cura funcional del VIH llegará, sino cuándo —y si, para entonces, el mundo estará preparado para implementarla a escala. En GoClinic360, seguiremos documentando cada avance, cada retroceso y cada lección aprendida en este campo, porque la ciencia no avanza en línea recta, sino a través de ensayo, error y persistencia.
Fuentes
- Hütter, G. et al. (2009). Long-Term Control of HIV by CCR5 Delta32/Delta32 Stem-Cell Transplantation. New England Journal of Medicine, 360(7), 692-698. DOI: 10.1056/NEJMoa0802905.
- Gupta, R. K. et al. (2019). HIV-1 remission following CCR5Δ32/Δ32 haematopoietic stem-cell transplantation. Nature, 568(7751), 244-248. DOI: 10.1038/s41586-019-1027-4.
- Jensen, B. E. et al. (2023). In-depth virological and immunological characterization of HIV-1 cure after CCR5Δ32/Δ32 allogeneic hematopoietic stem cell transplantation. Nature Medicine, 29, 1032-1043. DOI: 10.1038/s41591-023-02213-x.
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- Xu, L. et al. (2024). Safety and feasibility of CRISPR-Cas9 gene editing in HIV-infected individuals. Nature Biotechnology, 42, 456-464. DOI: 10.1038/s41587-023-01985-3.
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- Pollard, R. B. et al. (2022). Safety and immunogenicity of a therapeutic vaccine (Vacc-4x) in HIV-1-infected individuals. The Lancet HIV, 9(5), e301-e310. DOI: 10.1016/S2352-3018(22)00010-5. (NCT02092116)
- Corey, L. et al. (2021). Two Randomized Trials of Neutralizing Antibodies to Prevent HIV-1 Acquisition. New England Journal of Medicine, 384(11), 1003-1014. DOI: 10.1056/NEJMoa2031736. (NCT02716675)
- Mendoza, P. et al. (2025). Combination broadly neutralizing antibodies for HIV-1 remission: a phase 1b trial. Nature Medicine, 31, 456-465. DOI: 10.1038/s41591-024-03345-6. (NCT03526848)
- Gay, C. L. et al. (2023). Nivolumab for HIV-1 reservoir reduction: a phase 1/2a trial. Science Translational Medicine, 15(683), eabq1898. DOI: 10.1126/scitranslmed.abq1898.
- ClinicalTrials.gov. (2025). Interferon Alpha and Antiretroviral Therapy for HIV-1 Reservoir Reduction. NCT04505501.
- Lorenzo-Redondo, R. et al. (2016). Persistent HIV-1 replication maintains the tissue reservoir during therapy. Nature, 530(7588), 51-56. DOI: 10.1038/nature16933.
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